martes, julio 14, 2009

Tiempo

Reloj de arena.
Los granos danzan de un cristal al otro:
Lo que soy se vacía y viaja. Se hace tuyo.

Y entonces tumbo el reloj.

La arena queda entre los dos,
incomunicada, dividida, incompleta.
Un poco a cada lado.

Se detiene el tiempo (en silencio).
Y duerme la arena... pero duele.

Duele como hace tiempo que no duele.
Duele ciégamente. Sordamente.

No tiene caso.

Levanto el reloj y todo pasa rápido
la arena recupera el tiempo perdido.
Un recipiente se vacía, otro se llena.
El mismo dilema. No se puede parar

Entonces llegan las luces.
Una diagonal acrobática, limpia,
que ralenta las cosas y las hace tersas.

Ahora hay espacio para pensar
para decir, para jugar quizá.

Se retrasa la hora
y las estrellas ríen
(hace cosquillas en sus órbitas).

Pero asienten...

Y dejan hacer por un tiempo
un poco nada más, pero un tiempo.

viernes, mayo 15, 2009

Te veo en las cosas

Te veo.

Veo tu reflejo limpio bordando mis paradas
como si el mundo fuera siempre tu espejo.
Una caricia íntima resulta tu mirada
pues vuela tu amor por aire hasta mi pecho.

Te siento en cada canción, en cada verso
en cada cara que encuentro a mi regreso
Eres no sé qué cosa curiosa, hermosa, bella
que ha hecho feliz esta vida y mil como ella.

Te veo en las cosas, Señor, te veo si entrego
el peso que frena mi alma hacia tu juego
el brillo que tienen las cosas con su fuego
la atracción encandilante y sus destellos.

¿Cómo te pago Sol -dime- cómo devuelvo
tanta cosa buena y graciosa, tanta sorpresa
tanta abnegación que suple mi carencia
que sutura esta herida y me hace nuevo?

miércoles, mayo 13, 2009

Botadero poético

Quise probar con unos versos y salió esto.
Es una especie de soneto fragmentado, sin ninguna pretensión. 
Adieu

(A) Recuerdo tus ojos de asaltante
(B) tu cara de promesa
(A) tu pelo de azabache
(B) tus labios de proeza

***

(A) En mis versos te encuentro
(B) en cada palabra te resistes
(A) déjame escribirte con lo nuestro
(B) déjame borrarte sin decirte

***

(A) ¿Qué haces, qué ves
(B) no descubres que te sigo
(B) con mirada de mendigo
(A) aunque vayas de revés?

***

(A) La luna dice que estás triste
(A) el acordeón susurra que te fuiste
(A) déjame llorar que ya no existes
(A) déjame creer que me quisiste

***

Te extraño. Extraño verte al otro lado de la mesa.
Extraño el fluir curioso de tus pensamientos en los míos
extraño la efervecencia de tus reacciones
tus movimiento rápidos
tus ojos de pregunta.

Extraño cómo cambia tu cara con las horas,
con las sombras de las cosas, con las nubes de los días.

Extraño el sonido espumante de tu risa
tu manera de encontrarme, tu forma de evadirme.

Extraño el juego de ignorarnos
y el de no dejar que lo sepamos.

Extraño contemplar esos silencios densos
en los que ponderas y callas
porque entonces eres misterio
acertijo, incógnita.

Por eso entonces, siempre entonces,
te extraño.

miércoles, abril 08, 2009

De noche

Suena la música.
Las luces del local atardecen:
es la obscuridad fosforescente de la noche remota.

La seda camina estilizada, haciendo curvas orgullosas.
Copas en la mano, poses, algún flash;
y luego risas vacías, confundidas entre el sonido del hielo y de los vasos.
Miradas esquivas: hay que ver sin ser visto, estirarlo todo.
Rostros perfectos, altivos, mejores que tú.

Idiota, contémplame, soy perfecta,
el mundo contemporáneo me lo ha dicho:
soy gótica, blanca hasta el astío, llena de arreboles.
Delgada, pétrea, alta como la aguja de Chartre.
Es así, tiendo al infinito. Toda seguridades, toda metal.

Camino sin ver, sin reparar.
Te he visto millones de veces pero ahora estamos aquí: no me pertenezco.
Mañana saldré en la prensa, segundo cuerpo.

Por eso no soy yo, soy alguien más.
Soy esta circunstancia frívola, esta pasión inútil.
El corazón está escondido, criogenizado hasta algún entonces.

Olvídalo, no camines más, no te acerques. Sigue fingiendo.
Porque ahora estamos aquí, y es de noche...

martes, marzo 03, 2009

Miserere

Tifón, agua que choca a toneladas.
Hoyos negros, velocidad de sonido, fuerza que lo destroza todo:
tormenta de piedras, terremotos, reproches.

La inteligencia se nubla y las notas se hacen negras.
Negro, todo es negro. Todo se hace nada.

Reactor en caos, ojos de huracán, fuerza contenida.
Balrogs, Hulks. Tempestades que se mezclan.

Destrozo de maderas.
Gritos desde adentro. Miserere Domine, miserere!
Olas de fuego denso golpeándose hasta el fin.
Desgracia acumulada hundiéndose en el alma.

La carne siente el frío de los metales, de las manos ajenas y hostiles.
Zarpazos de sucio en el rostro de las madres y los hinojos.

Todo cruje. Cruje el corazón abandonado,
cruje el murmullo de todos los vidrios del mundo,
de todas la manos rotas.

¿Cuándo se acaba la prueba?
¿Cuándo veremos el blanco del alba?