jueves, octubre 18, 2018

Volver a verte v3

Estás lejos, muy muy lejos
pero te miro de cerca.
Redonda y de tanteos,
tu pequeñez me enternece.

Cierto, no me conoces.
Pero desde la distancia
los monstruos espanto 
bajo tu cama rosada.

Por tus sueños, yo sueño,

y en tu cuarto de colores
me cuelo tan en secreto,
que soy líquido volando
por tu ventana alcahueta.

Por tu culpa voy ahora
coqueteando con berrinches
dulces, lazos y bostezos. 
Hablo solo con muñecas,
y tuteo algunos conejos.

Sí, por tu culpa, ahora
frecuento hadas de trapo
y cómplice me hago de
ciertos duendes del bosque.

Sin quererlo, te dedico 
conjuros, e improviso
mil hechizos protectores.

En el silencio nocturno
lanzo besos trasatlánticos
y así espero inconforme
hasta el momento claro

en que pueda volver a verte.

miércoles, enero 25, 2012

Wanna see you lightning!!



Vibra tu núcleo. Vibran los contornos.
Vibra el tiempo y el espacio.
Vibra con la frecuencia de una cuerda
vibra hasta hacerse invisible y explotar.

Entonces tu luz queda en el aire,
como un fogonazo omnipotente:
una cámara lenta
un cristal de polvo
un camino sin fin visible.

Suena la música
y lágrimas colman los ojos
una melancolía de infinito corre años-luz,
un hambre metafísica
una sed de justicia.

I wanna see you lightning!!
I wanna see you lightning!!

Grito con tanta fuerza que desaparezco en mi voz
con tanta fuerza que me deshago en ella y viajo en el aire.

Y entonces regresas tú:
sobrenatural, misteriosa, silente.

De tu explosión como y me hago visible
me sacio, me refrendo
y vuelvo a esperar que pases
como un mendigo
como un adicto
transformado
libre para volver sobre mis pasos
y pedir perdón
libre para correr hacia adelante
y cambiar el mundo
con tu luz,
y con mi grito.

Caracas, 19 de enero de 2012

Para ser leer leído escuchando “Cold Ground” de Rusty Truck.

miércoles, enero 11, 2012

Desahogo antropológico


Soy partícula
acaso me siento subatómico:
electrón, protón, ¡Astrodome!

Viajo con la luz.
Buceo en las moléculas
las miro: soy libre
decido sin ellas

De pronto, me siento infinito:
la vibración de una guitarra
el estallido del Cotopaxi
la cuerda tensa de un violín en nota alta
el ruido de un timbal sincopado.

Soy hombre
soy lo que conozco
lo que obro, lo que amo

Soy este cuerpo desechable
efímero part time, falible

Soy ser que atraviesa distancias desde dentro
una pasión teleológica
un sentido apasionado

Soy
para mi propio asombro
alma inmortal…

30 de septiembre de 2009

martes, julio 14, 2009

Tiempo

Reloj de arena.
Los granos danzan de un cristal al otro:
Lo que soy se vacía y viaja. Se hace tuyo.

Y entonces tumbo el reloj.

La arena queda entre los dos,
incomunicada, dividida, incompleta.
Un poco a cada lado.

Se detiene el tiempo (en silencio).
Y duerme la arena... pero duele.

Duele como hace tiempo que no duele.
Duele ciégamente. Sordamente.

No tiene caso.

Levanto el reloj y todo pasa rápido
la arena recupera el tiempo perdido.
Un recipiente se vacía, otro se llena.
El mismo dilema. No se puede parar

Entonces llegan las luces.
Una diagonal acrobática, limpia,
que ralenta las cosas y las hace tersas.

Ahora hay espacio para pensar
para decir, para jugar quizá.

Se retrasa la hora
y las estrellas ríen
(hace cosquillas en sus órbitas).

Pero asienten...

Y dejan hacer por un tiempo
un poco nada más, pero un tiempo.

viernes, mayo 15, 2009

Te veo en las cosas

Te veo.

Veo tu reflejo limpio bordando mis paradas
como si el mundo fuera siempre tu espejo.
Una caricia íntima resulta tu mirada
pues vuela tu amor por aire hasta mi pecho.

Te siento en cada canción, en cada verso
en cada cara que encuentro a mi regreso
Eres no sé qué cosa curiosa, hermosa, bella
que ha hecho feliz esta vida y mil como ella.

Te veo en las cosas, Señor, te veo si entrego
el peso que frena mi alma hacia tu juego
el brillo que tienen las cosas con su fuego
la atracción encandilante y sus destellos.

¿Cómo te pago Sol -dime- cómo devuelvo
tanta cosa buena y graciosa, tanta sorpresa
tanta abnegación que suple mi carencia
que sutura esta herida y me hace nuevo?

miércoles, mayo 13, 2009

Botadero poético

Quise probar con unos versos y salió esto.
Es una especie de soneto fragmentado, sin ninguna pretensión. 
Adieu

(A) Recuerdo tus ojos de asaltante
(B) tu cara de promesa
(A) tu pelo de azabache
(B) tus labios de proeza

***

(A) En mis versos te encuentro
(B) en cada palabra te resistes
(A) déjame escribirte con lo nuestro
(B) déjame borrarte sin decirte

***

(A) ¿Qué haces, qué ves
(B) no descubres que te sigo
(B) con mirada de mendigo
(A) aunque vayas de revés?

***

(A) La luna dice que estás triste
(A) el acordeón susurra que te fuiste
(A) déjame llorar que ya no existes
(A) déjame creer que me quisiste

***

Te extraño. Extraño verte al otro lado de la mesa.
Extraño el fluir curioso de tus pensamientos en los míos
extraño la efervecencia de tus reacciones
tus movimiento rápidos
tus ojos de pregunta.

Extraño cómo cambia tu cara con las horas,
con las sombras de las cosas, con las nubes de los días.

Extraño el sonido espumante de tu risa
tu manera de encontrarme, tu forma de evadirme.

Extraño el juego de ignorarnos
y el de no dejar que lo sepamos.

Extraño contemplar esos silencios densos
en los que ponderas y callas
porque entonces eres misterio
acertijo, incógnita.

Por eso entonces, siempre entonces,
te extraño.

miércoles, abril 08, 2009

De noche

Suena la música.
Las luces del local atardecen:
es la obscuridad fosforescente de la noche remota.

La seda camina estilizada, haciendo curvas orgullosas.
Copas en la mano, poses, algún flash;
y luego risas vacías, confundidas entre el sonido del hielo y de los vasos.
Miradas esquivas: hay que ver sin ser visto, estirarlo todo.
Rostros perfectos, altivos, mejores que tú.

Idiota, contémplame, soy perfecta,
el mundo contemporáneo me lo ha dicho:
soy gótica, blanca hasta el astío, llena de arreboles.
Delgada, pétrea, alta como la aguja de Chartre.
Es así, tiendo al infinito. Toda seguridades, toda metal.

Camino sin ver, sin reparar.
Te he visto millones de veces pero ahora estamos aquí: no me pertenezco.
Mañana saldré en la prensa, segundo cuerpo.

Por eso no soy yo, soy alguien más.
Soy esta circunstancia frívola, esta pasión inútil.
El corazón está escondido, criogenizado hasta algún entonces.

Olvídalo, no camines más, no te acerques. Sigue fingiendo.
Porque ahora estamos aquí, y es de noche...