pero te miro de cerca.
Redonda y de tanteos,
tu pequeñez me enternece.
Cierto, no me conoces.
Pero desde la distancia
los monstruos espanto
bajo tu cama rosada.
Por tus sueños, yo sueño,
y en tu cuarto de colores
me cuelo tan en secreto,
que soy líquido volando
por tu ventana alcahueta.
Por tu culpa voy ahora
coqueteando con berrinches
dulces, lazos y bostezos.
Hablo solo con muñecas,
y tuteo algunos conejos.
y tuteo algunos conejos.
Sí, por tu culpa, ahora
y cómplice me hago de
ciertos duendes del bosque.
Sin quererlo, te dedico
mil hechizos protectores.
En el silencio nocturno
lanzo besos trasatlánticos
y así espero inconforme
hasta el momento claro
en que pueda volver a verte.